Frases de San Agustín


Primero: ¿Quién es  San Agustín?

San Agustín de Hipona (354-430), es el más grande de los Padres de la Iglesia y uno de los más eminentes doctores de la Iglesia occidental, nació en el año 354 en Tagaste (Argelia actual).

San Agustín era un hombre  que antes de convertirse al catolicismo  vivía su vida de manera superficial por no encontrar una verdad absoluta . Él era un hombre que no era convencido  tan fácilmente, él refutaba, investigaba,  filosofaba, etc. Al no quedar satisfecho del todo le traía  como consecuencia andar como nómada de ideología en ideología.

A pesar de ser su madre católica ( Santa Monica) y de expresarle ella  la Fe que profesaba  no se convirtió  al catolicismo sino hasta que  en su camino de la  búsqueda de la verdad  lo lo llevó hasta ese punto. La oración incansable de su madre fue pieza fundamental  para que San Agustin  se convirtiera  a Jesús.

San Ambrosio Obispo de Milán fue un personaje importante dentro de la vida y conversión de San Agustín. Su catequesis, su forma de ilustrarle la fe  fue parte fundamental de su  ingreso a nuestra iglesia.

En fin …. Sacerdote, Obispo, confesor,  Teólogo , doctor de la iglesia, escritor, filosofo, apologista,   y mucho mas encierra el santo de Hipona San Agustin.

Si quieres saber mas de EL Aquí podrás encontrar mas información.

Aquí te dejamos algunas de sus frases y Maximas.

Frases de San Agustín

  1. Amad a esta Iglesia, permaneced en esta Iglesia, sed vosotros esta Iglesia
  2. Cuando rezamos hablamos con Dios, pero cuando leemos es Dios quien habla con nosotros.

  3. Ama y haz lo que quieras. Si callas, callarás con amor; si gritas, gritarás con amor; si corriges, corregirás con amor, si perdonas, perdonarás con amor.

  4. Dios no manda cosas imposibles, sino que, al mandar lo que manda, te invita a hacer lo que puedas y pedir lo que no puedas y te ayuda para que puedas.

  5. El que no tiene celos no está enamorado.

  6. La razón no se sometería nunca, si no se juzgase que hay ocasiones en que debe someterse.

  7. La Ley ha sido dada para que se implore la gracia; la gracia ha sido dada para que se observe la ley.

  8. Una virtud simulada es una impiedad duplicada: a la malicia une la falsedad.

  9. Conviene matar el error, pero salvar a los que van errados.

  10. Una cosa es haber andado más camino y otra, haber caminado más despacio.

  11. Creo para comprender, y comprendo para creer mejor.

  12. No se accede a la verdad sino a través del amor.

  13. El alma desordenada lleva en su culpa la pena.

  14. La medida del amor es amar sin medida.

  15. Reza como si todo dependiera de Dios. Trabaja como si todo dependiera de ti.

  16. Quien no ha tenido tribulaciones que soportar, es que no ha comenzado a ser cristiano de verdad.

  17. Cuando estés en Roma, compórtate como los romanos.

  18. Da lo que tienes para que merezcas recibir lo que te falta.

  19. En donde no hay caridad no puede haber justicia.

  20. Dios, que te creó sin ti, no te salvará sin ti.

  21. Si precisas una mano, recuerda que yo tengo dos.

  22. La misma debilidad de Dios procede de su omnipotencia.

  23. Equivocarse es humano, perseverar voluntariamente en el error es diabólico.

  24. No hubo tiempo alguno en que no hubiese tiempo.

  25. Dios lo que más odia después del pecado es la tristeza, porque nos predispone al pecado.

  26. Aprueba a los buenos, tolera a los malos y ámalos a todos.

  27. Donde no hay caridad no puede haber justicia.

  28. El mundo no fue hecho en el tiempo, sino con el tiempo.

  29. Quien toma bienes de los pobres es un asesino de la caridad. Quien a ellos ayuda, es un virtuoso de la justicia.

  30. Si dudo, si me alucino, vivo. Si me engaño, existo. ¿Cómo engañarme al afirmar que existo, si tengo que existir para engañarme?

  31. Buscad lo suficiente, buscad lo que basta. Y no queráis más. Lo que pasa de ahí, es agobio, no alivio; apesadumbra en vez de levantar.

  32. Los que no quieren ser vencidos por la verdad, son vencidos por el error.

  33. Casarse está bien. No casarse está mejor.

  34. Existirá la verdad aunque el mundo perezca.

  35. El pasado ya no es y el futuro no es todavía.

  36. La necesidad no conoce leyes.

  37. Si somos arrastrados a Cristo, creemos sin querer; se usa entonces la violencia, no la libertad

  38. No digas que el tiempo pasado fue mejor que el presente; las virtudes son las que hacen los buenos tiempos, y los vicios los que los vuelven malos.

  39. Nadie puede ser perfectamente libre hasta que todos lo sean.

  40. No te aflijas, sino alégrate de preferir ser, aún siendo miserable.

  41. Los hombres están siempre dispuestos a curiosear y averiguar sobre las vidas ajenas, pero les da pereza conocerse a sí mismos y corregir su propia vida.

  42. No vayas fuera, vuelve a ti mismo. En el hombre interior habita la verdad.

  43. Todo el que cree, piensa. Porque la fe, si lo que cree no se piensa, es nula.

  44. Las lágrimas son la sangre del alma.

  45. La sabiduría no es otra cosa que la medida del espíritu, es decir, la que nivela al espíritu para que no se extralimite ni se estreche.

  46. La ociosidad camina con lentitud, por eso todos los vicios la alcanzan.

  47. No hay riqueza más peligrosa que una pobreza presuntuosa.

  48. Es mejor cojear por el camino que avanzar a grandes pasos fuera de él. Pues quien cojea en el camino, aunque avance poco, se acerca a la meta, mientras que quien va fuera de él, cuanto más corre, más se aleja.

  49. Así como toda carencia es desgracia, toda desgracia es carencia.

  50. Cuanto mejor es el bueno, tanto más molesto es para el malo.

  51. La oración es el encuentro de la sed de Dios y de la sed del hombre.

  52. Una vez al año es lícito hacer locuras.

  53. En el jardín de la Iglesia se cultivan: Las rosas de los mártires, los lirios de las vírgenes, las yedras de los casados, las violetas de las viudas.

  54. Si quieres conocer a una persona, no le preguntes lo que piensa sino lo que ama.

  55. Conócete, acéptate, supérate.

  56. Da lo que mandas y manda lo que quieras.

  57. En el Cielo dicen Aleluya, porque en la Tierra han dicho Amén.

  58. El hombre no reza para dar a Dios una orientación, sino para orientarse debidamente a sí mismo.

  59. Se aferran a su parecer, no por verdadero sino por suyo.

  60. Nadie niega a Dios, sino aquel a quien le conviene que Dios no exista.

  61. La soberbia no es grandeza sino hinchazón; y lo que está hinchado parece grande pero no está sano.

  62. Obedeced más a los que enseñan que a los que mandan.

  63. Así como la verdad se produce por la medida, así la medida se produce por la verdad.

  64. ¿Qué es, pues el tiempo? Si nadie me lo pregunta, lo sé; si quiero explicarlo a quien me lo pide, no lo sé.

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