“Les doy un MANDAMIENTO nuevo, que se AMEN LOS UNOS A LOS OTROS como YO LOS HE AMADO. En esto reconocerán que ustedes son mis discípulos: “EN QUE SE AMEN LOS UNOS A LOS OTROS”…. (Juan 13, 34-35).
“Si uno de ustedes dice “yo amo a Dios” pero odia a su hermano, ES UN MENTIROSO. Si no ama a su hermano a quien si ve, no puede amar a Dios a quien NO VE. Pues este es el mandamiento que recibimos de Él: QUE EL QUE AME A DIOS, AME TAMBIEN A SU HERMANO” …. (1a de Juan 4, 20-21).
“Nadie tiene más amor que el que da la vida por sus amigos” … (Juan 15, 13).
“El que no ama, no conoce a Dios, PUES DIOS ES AMOR” …. (1a de Juan 4, 8).
“Que el amor entre ustedes SEA SINCERO, aborrezcan el mal y procuren todo lo bueno. Que entre ustedes, el amor fraterno sea VERDADERO cariño” …. (Romanos 12-9-10).
“Sobre todo, AMENSE DE VERDAD UNOS A OTROS, pues solo el amor hace perdonar una multitud de pecados” … (1a de Pedro, 4,8).
En fin… puedo pasarme la tarde escudriñando la Sagrada Biblia y cada palabra escrita en ella me llevará al mismo mandamiento del Amor. Siendo asi, paso a compartirles a ustedes una experiencia que ha marcado mi vida para siempre:
Desde muy pequeña, me sentí identificada con este “sentimiento” del AMOR, aunque he de confesar que toda la vida se me dificultó entender esa fuerza que traspasaba todos los límites de la razón y el entendimiento “logico-humano”…. Asi crecí y me convertí en una persona adulta que gustaba de ser partícipe y testigo de todas las cosas de Dios. El Señor poco a poco me sedujo y yo, ME DEJÉ SEDUCIR (Jer 20,7). Entregué mi vida completamente a Dios y entre más la entregaba, con más fuerza me sentía llamada a “dar la vida por los amigos”, pero sinceramente, todavia se me hacía un paquete demasiado grande para mi pobre constitución humana de barro humilde. Entre mas servía a Dios, más apasionadamente me enamoraba de Él, más “loca” me volvía la idea esa de “amar hasta que duela” (Teresa de Calcuta).
Nunca comprendí al cien por ciento la fuerza que emanaba de mi interior. Esa fuerza que me hacía ir “contracorriente” soportando desde miradas de burla, hasta fuertes ingratitudes. Humanamente me dolía y también me frustraba y me cansaba, pero más tiempo tardaba yo en fastidiarme, que el Señor en recuperar mis fuerzas y consolar mi alma. Fue asi como un buen dia, Dios en medio de su infinito amor y misericordia, me hizo comprender una verdad que me ha ayudado a vivir ese “contracorriente” de una mejor forma:
Cuando vino su Santidad Benedicto XVI a Guanajuato, tuve la gracia de ir a reportear para este precioso ministerio de Catoliscopio y durante el camino, me tocó compartir asiento con un terciario seglar profeso de la Orden de Predicadores Dominicos. Esta persona fue el medio por el cual el Señor me invitó a seguirle de una forma totalmente consagrada aun desde mi estado laico, consagrándome como predicadora de dicha orden. La respuesta ante la proposición de amor de mi Señor Amado fue un SI definitivo. Tanta fue mi emoción que no dormí ni una sola hora durante todo el camino. Comencé la aventura del noviciado un 20 de Abril del presente año y sin duda, Dios ahi me tenía la respuesta ante mi gran duda:
**** SIENTO EL AMOR, PERO …. ¿COMO ES REALMENTE ESE “SENTIMIENTO”? ¿CUAL ES LA MANERA CORRECTA DE ASUMIRLO Y ADMINISTRARLO?****
En mi ignorancia y mi torpeza, en mi afán de amar llegué a lastimar a muchas personas sin querer hacerlo. Fue solo el efecto de guardar un tesoro tan grande y perfecto en una vasija de barro humilde y sin gracia propia alguna. Recuerdo bien que en una de las sesiones de formación de mi noviciado, analizabamos a fondo la vida de nuestro padre fundador SANTO DOMINGO DE GUZMAN y yo expresé el amor como hasta entonces lo entendía: UN SENTIMIENTO HERMOSO.
OHHHH GRAN SORPRESA!!! …. En uno de mis formadores, Dios me tenía la respuesta:
Me dijo: “No señorita, EL DOMINICO NO SE ENAMORA, EL DOMINICO “SE COMPROMETE”…. Tal fue mi impacto al ver las caras de desacuerdo de mis formadores al escuchar mi concepto del amor, que no pude contener mi duda y les dije: “Expliquenme bien eso de que el dominico no se enamora”. La respuesta fue la siguiente y a todos ustedes se las comparto segura de que a todos los que lean este artículo les servirá tanto como a mi.
EL AMOR VA MAS ALLÁ DE UN SIMPLE SENTIMIENTO. EL AMOR, MAS QUE EMOCIÓN GLANDULAR, ES UN COMPROMISO. EL DOMINICO SE COMPROMETE A AMAR, PORQUE SOLO UN COMPROMISO ANTE DIOS ES CAPAZ DE SUPERAR LOS OBSTÁCULOS QUE TODA RELACIÓN HUMANA CONTRAE COMO CONSECUENCIA. EL AMOR DEL DOMINICO NO ES DE SENTIR BONITO, NI DE MARIPOSITAS EN EL ESTÓMAGO, PORQUE APENAS VIENE LA PRIMERA DESILUSIÓN Y LA EMOCION DESAPARECE. EL AMOR DEL DOMINICO ES UN COMPROMISO SUPREMO QUE ANTE LA MIRADA DE DIOS Y CON SU AYUDA, ES CAPAZ DE SUPERAR LA INGRATITUD Y LOS ASPECTOS NEGATIVOS DEL HERMANO. EL AMOR DE UN DOMINICO MAS QUE SENTIMENTALISMO PASAJERO, ES UNA DECISIÓN QUE LLEVA A INTENTAR VER AL OTRO CON LOS OJOS DE CRISTO Y A PERDONAR SUS DEFECTOS CON LA MISMA COMPASIÓN Y MISERICORDIA QUE JESÚS LO HARIA. !
A fin de cuentas, AMAR, MAS QUE UNA OPCIÓN, ES UN MANDATO. MAS QUE UN SENTIMIENTO, ES UNA DECISIÓN Y UN COMPROMISO. EN ESO CONSISTE UN AMOR MADURO. En efecto, cuando un ser humano toma la decisión de amar y se compromete a hacerlo, todos los esquemas desaparecen. Desaparecen las barreras del enojo, de la incomodidad, del desacuerdo. Desaparecen los prejuicios y desaparece todo concepto humano, simplemente porque el corazón humano se configura perfectamente con el corazón de Cristo y las barreras desaparecen. Lamentablemente, no todos entienden esta realidad. Hay qué tener mucho coraje y valor para renunciar a las emociones y al egoismo propio del ser humano. No es fácil y yo puedo decir que apenas me encuentro en el duro proceso de asimilar esta realidad. A pesar de que apenas me encuentro en proceso y de que desgraciadamente no soy para nada experta en este arte, DOY TESTIMONIO PROPIO DE QUE AMAR Y PERDONAR, VALEN LA PENA!!! … TODOS LOS SERES HUMANOS ESTAMOS LLAMADOS A LA SANTIDAD Y AL AMOR! No debería ser un tabú conocer a una persona que ama. No deberiamos verla como “rara” por intentar dar amor, sino verla como una muestra palpable de la Obra de Cristo en la Tierra, que sigue moviendo corazones y seduciendo almas en bien de sus hijos y de su Iglesia. Ahora yo les digo: ATREVANSE A IR CONTRACORRIENTE!!! Al fin y al cabo, “en el atardecer de nuestras vidas, seremos juzgdos solo en el amor que dimos a los hermanos en la Tierra!. Animo!!!! Dios les bendice!
Para Catoliscopio: Liliana Córdova Terrazas.











