“Los encantos son una mentira, la belleza no es más que una ilusión, pero la mujer que honra al Señor es Digna de alabanza y será alabada”. Proverbios 31,30
Hay versículos o pasajes que si los explicas, los arruinas. Este podría ser el caso. Queda en el aire que hay otra belleza, una belleza que no es ilusión, y que no depende de maquillajes o polvos para mantenerse. Muy por el contrario, conforme pasa el tiempo se va convirtiendo en una belleza total, porque se alimenta de la honra, de la dignidad, y no hay mujer más bella que la mujer digna, la que se sabe, la que se da su lugar, y desde ahí ejerce el don que se le dio de ser mujer.
No es la religiosidad la que embellece, es el honrar al Señor, es eso lo que va levantando una fortaleza que sobrepasa los piropos, los convierte en alabanza, es reconocimiento, en agradecimiento, en belleza espiritual. Por eso el escritor deja claro que además de ser digna de alabanza, será alabada porque se lo ha ganado desde la belleza del cielo, se nota que el cielo la ha embellecido. El ver a una mujer hermosa y no reaccionar frente a ello, es muy extraño, la belleza humana tiene poder, gana concursos, se abre espacio entre los poderosos, pero es solo eso belleza, y al final resultó ser solo una ilusión, no importa todo el botox que le hayas puesto para estirarla. La belleza que viene de Dios no pasa, se acrecienta, y la mujer que lo sabe lo debe de aprovechar por el bien de su mayor amor, DIOS. Con esa seguridad debe ser amada, Dios es más que su maquillista, es su belleza.
Y desde esa asertividad y seguridad es que una de ellas se atreve sin el menor temor a decir… “De hoy en adelante me llamará bienaventurada todas las generaciones”, eso es saberse bella y elegida desde la belleza del cielo y su Creador y su Hijo le reconocen y la honran por dejarse embellecer por el Espíritu Santo. Si conoces una mujer así, alábala porque es digna de ser alabada por sus amigos, esposo, hijos, y la sociedad. Cuando Dios te hizo mujer, no se equivocó, ¡se lució!.
FUENTE:http://tinvalro.macmate.me

Siempre será una tentación de fanáticos tomar un versículo de la Biblia para vencer la tesis de su hermano, para comprobar que está equivocado, o para condenarlo más que salvarlo. Entre fanáticos, que todas la Iglesias tienen, no tiene caso desperdiciar materia gris. Lo digo para que no vayan esperando que este pasaje sea utilizado contra los hermanos de otras Iglesias Cristianas, y como suele ser, María sea tema de división entre hermanos (buenas cuentas daremos cuando nos las pidan por ello). Y tampoco es para reafirmar nada entre los católicos a quienes el amor a María se debe notar por los frutos de su amor a Jesús y no por los rosarios que les cuelgan en el cuello, o las calcomanías marianas en sus camisetas o libros.








