Para ayudar a vivir con fruto estos momentos de especial trato con Jesús, en cada una de las estaciones, es conveniente disponernos interiormente, considerando que ante la imposibilidad de estar físicamente presentes en Jerusalen en tiempos de Jesús, podemos, ahora, unirnos a ese camino que lo llevó por amo a nosotros hasta su muerte en la Cruz.
1. Se enuncia la Estación y se hace un momento de silencio.
“Y a uno que pasaba por allí, que venía del campo, a Simón Cireneo, el padre de Alejandro y de Rufo, le forzaron a que llevara la cruz de Jesús”(Mc). Simón pasaba por las cercanías de Jerusalén y se encontró con Jesús cargando con la Cruz salvadora, abrumado por el peso. Simón venía del campo y pasaba por aquel lugar situado fuera ya de las murallas de la ciudad y próximo al montículo del Calvario. El hecho de llamarle cirineo indica que debía proceder de esta región del Norte de África, aunque fuese judío.
Simón Pedro no puede aceptar las palabras de despedida del Señor. No quiere separarse de Él. Y dice: “Señor, ¿adónde vas? Jesús respondió: A donde yo voy, tú no puedes seguirme ahora, me seguirás más tarde”(Jn). Iba a la cruz; se lo ha dicho varias veces, incluso el día anterior, pero es tan dura la revelación que no puede, no quiere, aceptarlo. Quiere seguir al Señor como lo ha hecho tantas veces aquellos tres años, y está dispuesto a todo. “Pedro le dijo: Señor, ¿por qué no puedo seguirte ahora? Yo daré mi vida por ti”. Es sincero, lo dice de corazón, estaba dispuesto a morir. Pero se conoce poco, confía sólo en sus fuerzas, y así no es posible vivir un amor a lo divino, un amor que se va manifestar en una Leer el resto de esta entrada »
No debe ser un vano adorno, la imagen de Jesús crucificado; no debemos contemplarla con indiferencia. Es la imagen de las imágenes, la más santa, la más amable. Cuando estemos en nuestros aposentos, tomemos esa sagrada en nuestras manos, esa imagen, signo de victoria, recuerdo de un amor incomprensible de un Dios enamorado, y besémosla con gratitud y afecto filial.
Al estar de rodillas ante Vuestra imagen sagrada, oh Salvador mío, mi conciencia me dice que yo he sido él que os ha clavado en la cruz, Leer el resto de esta entrada »
El autor de este artículo escribe en respuesta a un error según el cual «históricamente Jesús murió porque lo mataron; y lo mataron por su tenor de vida. No buscó ni quiso el dolor, pero se le vino encima [...] Lo mató el «sistema» [...]. No fue enviado por el Padre al mundo para que sufriera, sino para predicar e implantar el reino de Dios». En síntesis, se daba una visión de la Pasión de Cristo no conforme a las Escrituras y a la Tradición.
El autor de este artículo escribe en respuesta a un error según el cual «históricamente Jesús murió porque lo mataron; y lo mataron por su tenor de vida. No buscó ni quiso el dolor, pero se le vino encima [...] Lo mató el «sistema» [...]. No fue enviado por el Padre al mundo para que sufriera, sino para predicar e implantar el reino de Dios». En síntesis, se daba una visión de la Pasión de Cristo no conforme a las Escrituras y a la Leer el resto de esta entrada »
La muerte de una persona siempre es un misterio incomprensible. A medida que se va sumergiendo en las aguas del mar de la muerte, su experiencia se va haciendo más impenetrable: ¿qué siente? ¿qué sufre? ¿que piensa? ¿cuánto pasa? El misterio es mayor en la muerte de Cristo. Imposible penetrar en su hondura.
El Dios del Antiguo Testamento es un Dios grande, poderoso, vencedor de sus enemigos. Es el Dios del Sinaí, que viene acompañado de rayos y truenos, que se manifiesta en la zarza ardiente, y en el monte humeante. El Dios que arranca los cedros de raiz, que se sienta sobre el aguacero. El Dios de las plagas de Egipto, que mata a los primogénitos del país, el Dios que separa las aguas del mar Rojo. El Dios que hace caer serpientes en el desierto, el Dios que Leer el resto de esta entrada »
Un bonito canto, que nos hace reflexionar la gran misión del hijo de Dios en nuestras vidas, su muerte nos ofrece la portunidad de vivir eternamente con Dios.
Excelente letra y acompañamiento… esperemos lo disfruten.
Oración Inicial
En el nombre del Padre, del Hijo, del Espíritu Santo….
Señor, qué extraño mensaje el tuyo:
“Cuando ayunes, perfúmate, para que nadie lo note;
y el Padre, que todo lo ve,
te recompensará”.
No es la tristeza,
ni las largas caras lo que a Ti te gusta.
Tú eres Dios de corazones.
Tú estás acostumbrado a leer en Leer el resto de esta entrada »
“Al ver Pilato que no adelantaba nada, sino que el tumulto iba a más, tomó agua y se lavó las manos ante el pueblo diciendo: Soy inocente de esta sangre; vosotros veréis”(Mt). Es un gesto llamativo; pero falso. Todo pecador tiende a justificar su conducta. Nadie quiere hacer algo malo diciendo que es malo. Y se declara inocente. Ha pecado contra la justicia y contra la verdad, ha rechazado al Hijo de Dios que se le ha manifestado y al que ha reconocido inocente. No bastan las intenciones para justificar la conducta; son necesarios los hechos a los que conduce nuestra voluntad. En este juicio han actuado parece diversas manifestaciones del pecado que Jesús ha venido a redimir: el odio, la envidia, la lujuria, la debilidad, el afán de poder, la violencia, la brutalidad de la sangre, la despersonalización en la masa. Leer el resto de esta entrada »
Felicitaciones a Daniel "El Pollo" Portillo, miembro de nuestra Comunidad de María, que fue ordenado presbítero el 19 de octubre. ¡Oremos por nuestro nuevo sacerdote!
Louis Pasteur
"Un poco de ciencia aleja de Dios, pero mucha ciencia devuelve a Él".
Su pontificado duró tres años. Era romano de nacimiento e hijo del subdiácono llamado Esteban. En su época, Roma se vio asolada por los desórdenes y guerras, por un terremoto y por una epidemia. San Adeodato se entregó totalmente al cuidado de los enfermos. El Martirologio Romano menciona el hecho de que una vez curó a un leproso al besarle las heridas. Segú […]
GUARDAOS DE LOS ESCRIBAS.38 Dijo también en su enseñanza: "Guardaos de los escribas, que se complacen en andar con largos vestidos, en ser saludados en las plazas públicas, 39 en ocupar los primeros sitiales en las sinagogas y los primeros puestos en los convites, 40 y que devoran las casas de las viudas, y afectan hacer largas oraciones. Estos recibirá […]
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