
La Iglesia de ahora no tiene derecho a vender la fe, expresada plásticamente, de sus antepasados ni claudicar la fe de sus futuros hermanos
¿Por qué no venden los tesoros del Vaticano?
¿Qué sucedería si mañana en todos los periódicos anunciaran en primera página que el gobierno mexicano coloca a subasta las Pirámides de Teotihuacán o que el gobierno inglés vende el Big Ben o el americano la Estatua de la Libertad o el francés la Torre Eiffel?
Muchos mexicanos, ingleses, americanos o franceses acogerían la noticia como la más grande de las tomaduras de pelo de los últimos tiempos.
¿Es posible vender un símbolo nacional, algo que representa un poco de aquella tierra, de aquel país? No, a ningún presidente cuerdo se le ocurriría hacer semejante barbaridad.
Y sin embargo, muchos preguntan: ¿por qué la Iglesia no vende sus “tesoros” artísticos para dar de comer a los pobres? ¿Por qué no vacía las elegantes salas del Vaticano o de los obispados de todas las hermosas estatuas, cuadros y esculturas?
Tratar sobre los “tesoros vaticanos”, usando un poco de sentido común, lo único razonable es decir Continuar leyendo











