¿Qué es el matrimonio?


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A lo largo de mi vida profesional como Abogado especializado en Derecho de Familia, Derecho Matrimonial y Herencias y, como Abogado del Tribunal de la Rota de España, especializado en Nulidades Matrimoniales me he encontrado con muchos que me han dicho: “para mí el matrimonio es algo muy difícil”; alguna vez, alguien más desesperado me ha llegado a decir: “para mí el matrimonio es un infierno”. Una vez, un señor muy religioso me dijo: “para mí el matrimonio es el Sacramento de la alegría” y, después, me aclaró que había sufrido dificultades económicas hasta no tener más que 1.000 pesetas, y que uno de sus hijos pequeños era un niño con síndrome de Down; pero que él lo había experimentado: que el Matrimonio es el Sacramento de la alegría. Una vez una amiga mía, Abogado como yo; y que, como yo, hizo los cursos del Tribunal de la Rota que duran tres años, a la salida de clase me dijo “para mí el matrimonio es lo más importante que tengo entre manos”.

Y puedo decir, por mi experiencia profesional, que si esto fuera así en todos los casos, ¡qué distintas serían las cosas!
OTRAS COSAS QUE OCUPAN SU LUGAR Y DIFICULTAN LA BUENA RELACIÓN ENTRE LOS DOS
 
EL TRABAJO Y EL MARIDO
El marido, y ahora también a veces la mujer, muy preocupado por conseguir ingresos para sacar a los suyos adelante, hace que el trabajo sea lo más importante de su día y… ¡va en perjuicio de la relación con su mujer! Y,… el amor que no se cuida se va enfriando. Si, a esto, se añade, que volver a casa es asumir obligaciones costosas: atender a los niños, trabajar en la casa, hay lloros, gritos y peleas. ¡Hay que estar alerta porque el amor se enfría y la buena disposición va desapareciendo!
Hay que hacer del hogar algo agradable; y si, primero hay que cumplir obligaciones que no gustan, luego tienen que venir ratos entrañables, agradables, que hagan que valga la pena volver al hogar: estar los dos juntos, a solas, conversar, compartir, agradar,…. El hogar debe ser algo agradable, entrañable, donde uno se rehace descansando y entregándose.
Yo a él le diría: “pon las cosas en su sitio. SI NO ES POR ELLOS NO VALE LA PENA TANTO ESFUERZO, TANTA BREGA…”. Y el que “sea por ellos” es darles lo que, de verdad, ella y ellos están necesitando que, a veces, puede ser tu dinero, el que tú ganas con tanto esfuerzo; pero, otras veces, será tu tiempo y tu dedicación a ellos, aunque aportes menos dinero.
El trabajo no puede impedir la vida de familia, la dedicación al hogar, la atención al otro u otra y a los hijos.
El trabajo no puede ser lo más importante ni de la vida, ni del día, aunque sea de enorme importancia.
Si compartimos la vida también, de algún modo, hay que compartir el trabajo: acompañando, cuando sea posible, a una comida, a un viaje, comentando las incidencias de la jornada, compartiendo amigos.
Recuerdo un compañero y una compañera que, después de una jornada laboral de 7 u 8 horas, continuaban juntos porque se iban a jugar al tenis. Era fácil entrever que ni el matrimonio de él ni el de ella iban bien y que, muy posiblemente, iban a acabar peor.
A nuestro trabajo profesional dedicamos muchas horas cada día; y, durante esas horas, lo mismo que puede haber roces también puede haber lazos de unión. ¡El trabajo hay que ponerlo en su sitio!
LA MUJER Y LOS HIJOS:
La mujer puede volcarse en algo tan natural como son los hijos y descuidar la atención de su marido y, poco a poco, se descuidan detalles que son totalmente necesarios para que el amor entre los dos esté vivo. Yo podría decir que, para un hombre, lo más importante no es el trabajo, sino su mujer; y, para una esposa, lo más importante, no son los hijos, es el marido; y, para los dos juntos, marido y mujer, lo más importante son los hijos. Si esto no se vive bien, habrá problemas…
A veces es necesario estar solos algún rato, unos días,… Medios hay para que los hijos puedan estar atendidos.
Estar los dos solos puede ser una maravilla, puede dar un poco de miedo porque no se sepa de que hablar, como va a resultar,…
Que el marido y la mujer estén unidos es lo que más puede beneficiar a los hijos.
MUY BIEN ATENDER A LOS HIJOS; PERO, ADEMÁS DE CUIDAR A LOS HIJOS, HAY QUE CULTIVAR EL AMOR.
 
HAY QUE HACER DE LA CASA ALGO AGRADABLE PARA LOS DOS:
Es verdad que el “ama de casa” es la madre no el padre, por regla general.
Y si bien, es verdad, que al que pregunta en tono de queja ¿pero yo qué he ganado casándome?, habría que responderle: oye pero que, al matrimonio, no se va como se va a un negocio con ánimo de lucro para preguntarse sobre las ganancias; pero, por otro lado, hay que tener claro que el matrimonio debe ser un bien para los cónyuges; el matrimonio, bien vivido, es un bien para los dos.
Recuerdo otra chica que se casó y preparaba oposiciones y me contaba: “no, con la comida no tenemos problemas, porque comemos en casa de mi madre; lo malo, es la plancha.”
Un chico recién casado me decía: “no, a mí no me parece justo que todo el trabajo de la casa recaiga en ella. Yo no quiero ser como mi padre, que no hacía nada en la casa”.
Hay que ser razonable, hay que conseguir que el marido ayude desde el principio en las cosas de la casa, dentro de sus posibilidades; pero haciéndoselo agradable. Y, si es conveniente, hay que buscarse una ayuda en el hogar, porque no se puede estar en dos sitios al mismo tiempo, si no hay efectos especiales a lo Spielberg.
También hay que formar a los hijos para que ayuden en el hogar.
VICIOS QUE NO SE HAN ARREGLADO DE NOVIOS:
Me he encontrado con “patologías del matrimonio”. A una chica joven, guapa, casada, con varios hijos pequeños, su marido alcohólico le llegó a decir: “lo primero en mi vida no eres tú, es la botella”. Esta mujer puede tener una causa para que su matrimonio se declare nulo por el Tribunal de la Iglesia: se declara que ha resultado probado que ese matrimonio nunca ha existido. ¿Por qué? Porque, si cuando se casaron él ya era alcohólico, el esposo puede haber prestado un consentimiento matrimonial nulo por ser, en el momento de la prestación del consentimiento matrimonial, incapaz para asumir las obligaciones esenciales del matrimonio por causas de naturaleza psíquica.
Por eso, yo diría: cásate, pero conociendo bien al otro; y, no te engañes – si hay problemas importantes en el otro o en la otra- diciendo “el amor y el matrimonio lo curará”, “yo lo resolveré.”. Porque no es así, los problemas serios hay que arreglarlos antes de la boda.
NO TE ENGAÑES: EL MATRIMONIO NO CURA (el alcoholismo, por ejemplo). HAY QUE IR CURADO AL MATRIMONIO.
Con esto no quiero decir, desde luego, que para casarse haya que hacerlo con alguien sin ningún defecto porque entonces no podríamos casarnos con ningún ser humano.
Pero, una cosa son los defectos (que es mejor conocerlos ya de novios) y, otra distinta, son las INCAPACIDADES PARA EL MATRIMONIO.
El noviazgo no es sólo para pasárselo muy bien con el otro, o con la otra, para ir de “copeos”; sino, sobre todo, para conocer muy bien al otro, o a la otra: ES FUNDAMENTAL HABLAR A FONDO DE LOS TEMAS IMPORTANTES DE LA VIDA, de la vida futura, de la vida presente y no tener miedo a conocer la vida pasada del otro, o de la otra. No dar lugar a… ¡Luego vienen las sorpresas!
 

LOS PARIENTES POLÍTICOS:
No sé sabe por qué pero, muchas veces, la mujer casada tira más para su familia que su marido para la suya. Me refiero a los padres y hermanos de uno y de otro.
A veces ese “tirar hacía…” es ayudar más a sus propios padres que a sus suegros. Tengo experimentado que la mujer que, siendo abnegada, sabe ayudar a sus suegros cuando es necesario, después, esa ayuda revierte en su propio beneficio, porque la imagen que tiene el marido de su mujer crece enormemente y les une a los dos mucho más que antes. La mujer, que es intuitiva por naturaleza, debe descubrir esa necesidad de ayudar sin que haya que pedírsela…
También he visto casos en que el marido está “muy pegado” a la familia de su mujer porque ella “ha tirado para ellos” y porque así han ido desarrollándose las cosas. Falta equilibrio en las relaciones con los padres de uno y otra: más con los padres de ella, que con los padres de él. Y, luego, esas buenas relaciones se acaban, y ya no son tan buenas como antes.
Yo te diría ¡busca el equilibrio en el trato, en los regalos, en la ayuda…!. SI TÚ ERES UNA SOLA CARNE CON ÉL, LOS PARIENTES DE ÉL SON TAMBIÉN LOS TUYOS. ¡No lo olvides!
Hay matrimonios que, una parte del fracaso, hay que atribuirlo a que “los parientes” se han metido más de lo debido. Hay que dejar que los hijos vivan su matrimonio; los padres… que vivan el suyo
Recuerdo a un compañero de trabajo, un señor mayor, casado, con tres hijos ya casados a su vez, que protestaba: “si se te casa una hija, has ganado un hijo; si se te casa un hijo, has perdido al hijo”. Si esto es así, he encontrado casos en los que luego se paga, porque el matrimonio no va tan bien como debería ir…
También, en mi despacho profesional y en Procedimientos de Nulidad Matrimonial, he tenido el caso contrario: el marido que no ve, ni decide, si no es por los ojos de su madre. Siempre han sido casos de una “madre hiperprotectora” que ha impedido el desarrollo adecuado de la personalidad del hijo. Han sido casos, de tal inmadurez en el hijo, que el matrimonio se ha declarado nulo por el Tribunal de la Iglesia, es decir, que nunca ha existido ya porque el esposo tenía “falta de discreción de juicio acerca de los derechos y deberes esenciales del matrimonio”, o porque era “incapacidad para asumir las obligaciones esenciales del matrimonio por causas de naturaleza psíquica”. Y, antes de la Sentencia del Tribunal Eclesiástico, el esposo ha pasado por una prueba pericial psiquiátrica que ha hecho un dictamen claro sobre el trastorno de la personalidad del marido.
HAY QUE GUARDAR LA AFECTIVIDAD:
Antes, en la realidad o en las películas, era el marido el que era infiel y tenía, con carácter esporádico o permanente, una amante. Este peligro sigue en pie y yo le diría a ella: acompaña a tu marido, siempre que puedas, a los viajes, a las cenas. Que, si alguien le recoge a la salida del trabajo seas tú y no la otra… Con lo de “la otra” he recordado lo que le decía, hace años, una madre experimentada a sus hijas: “hay noviazgos que duran mucho; la novia espera y espera a que el novio consiga profesionalmente lo que pretende; y luego, va el novio y .. se casa con otra. Vosotras tenéis que ser “espabiladas”, vosotras tenéis que ser la otra”.
Pero a mi despacho ya han venido varias que reconocen “yo me líe con…”. Ayer me lo dijo una: “Yo estaba triste; mi marido no me hacía ni caso; yo ya no podía más, y me líe con el perito… Eso ya se acabó porque en realidad no me gusta y, además, es muy vulgar…”.
Hay que no dar lugar a lo que no debe entrar. Hay que cortar cuando, al principio, se puede cortar; sin dar lugar a lo que no debe llegar.
Qué fácil es quedar para comer rápido porque no me da tiempo a ir a casa, quedar para tomar una copa porque el trabajo ha sido agotador, quedar…. y luego que fácil es liarse. Más fácil aún si en mi matrimonio, ahora ó hace tiempo, no encuentro lo que yo desearía.
Te recuerdo: TU MATRIMONIO ES LO MÁS IMPORTANTE QUE TIENES ENTRE MANOS.
¿QUÉ ES EL MATRIMONIO?
El Matrimonio es un VÍNCULO. Ese vínculo se contrae voluntariamente; pero, una vez que nace, ese vínculo es ya para siempre: “hasta que la muerte nos separe”.
Ese vínculo, para que no sea una atadura insostenible y que ahoga, tiene que estar fundado en el Amor. Y el Amor exige cuidarlo, cultivarlo, defenderlo, aumentarlo día a día, con un esfuerzo, de cada uno, que nadie puede hacer por otro.
Por ROSA CORAZÓN, abogada matrimonialista y abogada del Tribunal de la Rota. s
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(1) Artículo publicado en Alfa y Omega el 3 de febrero del 2000.
Rosa Corazón es colaboradora de Arvo Net
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2 thoughts on “¿Qué es el matrimonio?

  1. Muy buen deparrollo d todos los grandes temas y vívencías q rodean al matrimonio, y cómparto al 100% que el matrimonio es el sacramento d la alegria x q lo elegimos nosotros, nadie nop manda, es nuestra elección. Por eso está en lap manos de ambos conyujes.

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