Creo aunque no veo – historia de reflexión


background-1En las afueras de cierta ciudad vivía un astrónomo ateo que decía no creer en Dios porque no lo podía ver jamás, a pesar de sus potentes telescopios.

Poseía el astrónomo un huerto de manzanas en su granja.

Uno de los tantos días cuando se ausentaba de su hogar para dirigirse a la montaña donde estaba establecido el observatorio, recomendó a sus hijitos que no fueran a arrancar las manzanas porque aún estaban verdes.

Se fue al observatorio y después de otear un poco el espacio, se le ocurrió dirigir el lente hacia su propia granja y sorprendió a sus hijitos saltando la cerca, arrancando las manzanas y comiéndoselas verdes. El incrédulo ateo conmovido dijo: Pobres hijos míos, ellos no pueden verme; más yo sí los puedo ver a ellos. Si quizás será lo mismo conmigo y Dios: Yo no lo puedo ver a El, pero El sí me puede ver a mi”

Para quien no cree, las dudas siempre se apoderan de él. Espera y desea alcanzar argumentos lógicos, sin embargo, se llega a un momento en que la mente no puede entender el misterio infinito de Dios. Es ahí donde las verdades Bíblicas se llevan al corazón no tanto a la razón.

Al respecto el escritor Bíblico nos dice: “La fe es como aferrarse a lo que se espera, por la fe creemos que las etapas de la creación fueron dispuestas por la Palabra de Dios y sabemos que el mundo visible no tiene su origen en lo que se ve”. (Hebreos 11,1-3)

Fuente : http://www.mensaje1.com/

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