¿Para qué sirve la oración?


Niño-orando-2Fuente: http://www.juanpablosegundo.com.ar

Algunos creen que rezar es un gesto que no ayuda a nadie.
El rezo es un camino que nos lleva directo a Dios y, por tanto, a la
verdadera felicidad.

A lo largo de mi vida pastoral, escuché esta pregunta: ¿Rezar es un gesto
inútil?. Más cuando se refiere al tema vocacional. Si un hijo se hace cura vaya y pase ¿Una hija monja? El solo pensarlo eriza la piel de la mayoría de los padres. Ante una decisión ya tomada, se les escucharía: “Que se dedique a los pobres; encerrarse a rezar no sirve a nadie”.

Lo primero que deberíamos preguntarnos es qué buscamos de la vida.

Una respuesta muy abarcativa, podría ser: “buscamos la felicidad”. Aún así, para cada uno será algo distinto: “formar una familia”; “desarrollo laboral y profesional”; “tener plata o poder”.

Algunas consideran atractivas esas búsquedas. Pero, sin equilibrio interior, no llenan su vacío ni logran felicidad.

Quizás sobren hoy tales situaciones de vacío. Personas idolatradas, con éxito aparente, salvo en alguna cualidad que les dio fama, fracasaron en otros aspectos. Son ídolos mediáticos pero no buenos testimonios y, en casos dramáticos, la realidad les duele tanto, que se evaden de ella.

En donde a veces la única puerta de salida es el suicidio o la autodestrucción, no deberíamos encontrar espejos en los cuáles mirarnos para buscar un camino de salida. Deberíamos compadecernos o preocuparnos por ellos, distinguiendo lo bueno y lo malo que sus vidas dan como
lección.

Ante tal locura y sinsentido, algunos intentan otro camino mejor. Es muy corto en distancia; recorrerlo lleva toda la vida. Ese camino se inicia en nuestra mente y en nuestro corazón. Allí, en lo escondido, se dirige a Dios. El medio para alcanzarlo es el silencio; el modo es la oración; sus
efectos son la alegría y la paz.

Quien comience a rezar comprenderá poco a poco eso de “si me amas cumplirás mis mandamientos”. Para quienes buscamos a Dios, vivir ciertas obligaciones deriva del amor, no al revés. Nos decía Juan Pablo II: “La oración puede de verdad cambiar nuestras vidas. Porque vuelve nuestra
atención, la mente y el corazón hacia el Señor. Si nos miramos sólo a nosotros mismos, con nuestras limitaciones y pecados, rápidamente caemos en la tristeza y en el desánimo. Pero si nuestras miradas permanecen fijas en el Señor, nuestros corazones se llenan de esperanza, nuestras mentes se
bañan en la luz de la verdad, y llegamos a conocer la plenitud del Evangelio con todas sus promesas y su vida”. Quien descubre la oración descubre la verdadera felicidad. Lejos de ser un gesto inútil en esta aparente pérdida de tiempo, todo se transforma y se vuelve más fácil.

Y añade el Papa: “Hay varias definiciones de la oración. Pero es muy a menudo llamada una charla, una conversación, un coloquio con Dios. Al conversar con alguien, no sólo hablamos, sino que también escuchamos. La oración, por lo tanto, también es escuchar… Consiste en escuchar la voz
interior de la gracia. Escuchar para oír la llamada”.

¿Cómo escuchar a Dios? El nos habla de muchos modos: en el Padrenuestro o en el Rosario; en silencio, en la Biblia o algún libro. Sin embargo, donde más nos habla es en la oración litúrgica y sobre todo en la eucaristía. En la Asamblea (Donde hay dos o más reunidos en mi nombre y Yo estoy en medio de ellos). En la Predicación (El que a ustedes escucha, a mí me escucha),
en la Eucaristía (Yo Soy el pan de vida, el que me come vivirá por mí); y
en el doble rezo del canto.

La oración ayuda a descubrir la presencia de Dios en las cosas simples, al alcance de todos en el milagro de la vida. Ver a alguien caminar sobre el agua puede maravillarnos; no sorprende caminar sobre el suelo. La vida es el prodigio de ver a Dios obrando en nuestra vida y en la de los demás
cada día”.

La oración puede ayudarnos a descubrir que la felicidad no consiste en tener muchas cosas, sino en aceptar con alegría lo que la vida nos dé, sea lo que sea.

Pbro. Guillermo Marcó, Vocero del Arzobispado de Buenos Aires.

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One thought on “¿Para qué sirve la oración?

  1. ami me encanta resar en las noches porque asi doy grasias ami padre i duermo bien eso loago todos lodia sde mi bida la horason me aseca mas adios padre i ajesus llo lo amo perque el sien pre me escucha i meda lo que yo le pido grasias padre mio por etar sienpre conmigo imi familia
    te agradesco muncho todo lo que as echo pormi i mi ermanito el yase esta curando del adiabetes mil grasia spadre tu bondad es infinita te agradesco perrdon por portarme asi ayudame yo quiero canbiar perdon mi jesus por las palabrotas te yebo sienpre en mi corason grasias por los fabores resibidos

    Me gusta

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