La verdadera felicidad


Hace unos días me estaba acordando de un canto que por ahí lo escuche dice más o menos así:

“Felicidad, hoy te vuelvo a encontrar, cuánto tiempo huiste de mi, hoy amanece y el sol tiene un raro esplendor, escucho al viento soplar, veo la luna brillar, al mismo cielo lo miro con otro color, nada es nuevo solo que te conocí”.

El canto se refiere precisamente a Jesús. San Agustín dice:

“Nuestro corazón no halla sosiego hasta que descansa en ti”, pero ¿Por qué? Sería una pregunta quizás lógica, la verdad es que El es el único que pude llenar todo deseo de felicidad más profundo dice el Pbro. Osvaldo Pablo Leone:

“¿Dónde vamos a encontrar consuelo y reparo más eficazmente que no sea en el encuentro con el Señor, en su Palabra, cuando algo nos inquieta el alma o necesitamos compañía en las vicisitudes de la vida cotidiana? (Mt 11, 28).

El encuentro con el Señor que nos habla, es el encuentro con el Amigo que no falla jamás convirtiéndose en el tesoro de nuestra vida (Mt 13, 44), en el agua que sacia nuestros deseos más profundos de felicidad (Jn 4,14), en la Alegría y Vida en abundancia que nadie, ni nada nos podrá arrebatar (Jn 10,10)” Por otro lado el mismo nos ha dicho: Yo soy la luz (Jn 12, 46) Yo soy el Camino– nos ha dicho Jesús – como también nos ha dicho Yo soy la Verdad y la Vida (Jn 14, 6).

Y es verdad, las confesiones de San Agustín y otros tanto hombres y mujeres de todo los tiempos han descubierto esta verdad, que es esencial en todos los hombres, aunque muchos quisieran vivir sin Él, es más como si no existiera, se cansan, nada tiene color, como le paso a San Agustín y hay una mujer que también descubrió esta verdad ella era judía se llamaba: Teresa Benedicta de la Cruz – Edith Stein (1891-1942) monja, Carmelita Descalza, mártir. Su biografía es interesante, pero no es el momento de extendernos con esto, pero si encontró la verdad y la felicidad.

Es como encontrar seguridad, estabilidad, paz, yo lo comparo con varios ejemplos uno de ellos es el de un niño, observemos cómo se comporta cuando esta con su papá, se siente seguro, cree que todo lo puede hacer, se siente protegido y la verdad lo esta, pero cuando se suelta vienen sobre él todos los riesgos; la otra forma de comparación es la montaña, la vida es como una montaña que hay que escalar, todo lo humano (lo psicológico, lo intelectual, lo académico, el desarrollo en la personalidad, sexualidad, etc.) Me hacen llegar a la mitad de la montaña, lo espiritual (interiorizar en uno mismo, contemplar, orar, el buscar la paz, una moral, reconocer a mi creador, el buscarlo a Él a Dios) me hace llegar a la cima a la plenitud. Es también como el caminar, para hacerlo necesito mis dos piernas, si me falta alguna de las dos no estoy completo, no podre caminar normalmente, como lo hacen todos los que tienen sus dos piernas, así nosotros una de nuestras piernas es todo lo humano, la otra lo espiritual; y una cosa importante no puedo prescindir de Él porque todo pierde sentido, inténtalo y lo veraz, tu felicidad se esfumara y no la encontraras en otro lado.

Que el Señor sea tu Fuerza y tu Paz.
Autor: Pbro. Carlos Felipe Lozano Lara

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