San Sebastian Martir. Invocado contra las pestes y los enemigos de la Religion.


Durante nuestro viaje como equipo a la Cd. de Guanajuato, con motivo de la primera visita Papal a México, nos dimos a la tarea no solo de cubrir el evento de S.S. Benedicto XVI, sino de reportear por las calles y descubrir  aspectos interesantes de ese Estado de la República.

A manera personal, deseo compartirles a todos ustedes una vivencia un poco fuera de serie que me pasó en el Centro Histórico de Guanajuato. Entré a una tiendita a comprar algunos souvenirs para traer para mi familia y la empleada de la tienda me dijo: “Te voy a regalar una medallita de San Sebastián para que te cuide de los malos”…..

Esta vivencia ya de por si, suena extraordinaria, tomando en cuenta que fue un regalo muy inesperado. Tomé mi medalla, le agradecí el detalle a la empleada con un “gracias” y mi mejor sonrisa y seguí mi camino con mis compañeros. Ya estando en el Centro, encontré una pequeña capillita de puertas abiertas y entré a ella, pero nunca me imaginé lo que pasó a continuación: Esa capilla estaba justamente dedicada a este Mártir. Providencial el asunto, sin duda!!

En realidad, poco sabia de este Santo. No fue sino hasta que llegué a Chihuahua, cuando supe la vida y obra de San Sebastián, misma que estudié a detalle para poder brindarles con mas calidad este reportaje.

Ya que durante mi viaje este Santo tuvo la amabilidad de querer convertirse en mi guía y compañero, les contaré un poco a cerca de su historia de amor con Jesucristo y el por qué de su santificación:

Sebastián era un hijo de familia militar y noble,. Nació enNarbona, pero se educó en Milán. Llegó a ser el capitán de la primera corte de la guardia pretoriana, donde todos lo querían y respetaban, inclusive el Emperador, solo que éste no sabía que Sebastian era Cristiano. El cumplía con la disciplina militar, pero nunca participó en los sacrificios, por considerarlos ofensivos para Dios e idolátricos. Además, como buen cristiano, ejercitaba el apostolado entre sus compañeros, visitaba y alentaba a los cristianos encarcelados por causa de Cristo.

Esta situación no podía durar mucho, y fue denunciado al emperador Maximino quien lo obligó a escoger entre ser su soldado o seguir a Jesucristo.  Obviamente Sebastian escogio pertenecer a la Milicia de  Jesús, por lo cual el Emperador se sintió defraudado y lo mandó matar. Decidieron que sería muerto entre saetas, pero cuando dieron ejecución a la sentencia, milagrosamente Sebastián quedó con vida  y gracias a una noble mujer cristiana de nombre Irene, Sebastián logró salir adelante y con vida, pues ella curó sus heridas.
Cuando estuvo totalmente curado, sus amigos le pedían que desapareciera de Roma, pero Sebastián, totalmente inundando de su celo por Cristo, se negó rotundamente a huir y fue a encarar a Maximino, su emperador, reclamándole sus acciones, pero éste desconcertado al creerlo muerto, lo condenó nuevamente a muerte, pidiéndo que lo azotaran hasta morir. En esta ocasión, los soldados no fallaron y lamentablemente tiraron su cuerpo en un lodazal, pero unos cristianos lo recogieron y le dieron Santa Sepultura en las Catacumbas que ahora llevan su nombre.

El culto a San Sebastián es muy antiguo; ÉL ES INVOCADO CONTRA LAS PESTES Y CONTRA LOS ENEMIGOS EN LA RELIGION. Además es llamado  el Apolo cristiano ya que es uno de los santos más reproducidos por el arte en general.

Pidamos pues a San Sebastián su intercesión por nosotros, en especial cuando seamos asechados por pestes o por enemigos dentro y fuera de nuestra Santa Iglesia Católica.

Para catoliscopio: LCT,

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