Busquemos en el Reino de Dios la paz y alegría


hombre-sombraAsí dice el Señor, según leemos en el Evangelio de Lucas (17,21). Pero nosotros andamos perdidos por reinos extraños, movidos por intereses que no corresponden al reino de Dios. ¡Qué bien haríamos si hoy nos decidiéramos a rectificar y a escalar la senda angosta que nos devuelva al resplandor del Reino donde Dios es todo para todos!

Escuchemos y dejémonos guiar por el maestro de espíritu que es La imitación de Cristo (Lib.II, c.1)

“Hermano, conviértete a Dios de todo corazón,despréndete de este mundo miserable, y tu alma encontrará la paz, pues el reino de Dios es paz y alegría en el Espíritu Santo. Si le preparas una digna morada en tu interior, Cristo vendrá a ti y te dará a probar su consuelo”.

“Toda su gloria y hermosura está en lo interior” (Sal.44,14) , y allí se complace. Tiene el Señor un trato frecuente con el hombre interior, platica dulcemente con él, lo consuela con suavidad, le infunde una paz profunda y adquiere con él una familiaridad admirable en extremo.

Ea, pues, alma fiel, prepara tu corazón a este Esposopara que se digne venir a ti y habitar en ti. Pues él dice: “Quien me ama guardará mi palabra y vendremos a él y haremos morada en él”.

Hazle en ti lugar a CristoSi posees a Cristo, serás rico, y con él te bastará. Él será tu proveedor y fiel procurador en todo, de manera que no tendrás necesidad de esperar en los hombres Los hombres se mudan fácilmente y desfallecen… Los que hoy son contigo mañana te pueden contradecir…

Pon en Dios toda tu confianzay sea él el objeto de tu veneración y de tu amor. Él responderá por ti y todo lo hará bien, como mejor convenga. Tú no tienes aquí “ciudad permanente”. Dondequiera que estuvieres serás extranjero y peregrino. Jamás tendrás reposo si no te unes íntimamente a Cristo…

Pon tu pensamiento en el altísimo y eleva a Cristo tu oración constantemente. Si no sabes meditar cosas sublimes y celestes, descansa en la pasión de Cristo, deleitándote en contemplar sus preciosas llagas. Sufre con Cristo y por Cristo, si quieres reinar con Cristo… Cristo quiso padecer y ser despreciado, y tú ¿te atreves a quejarte de algunas cosas?…

Si una sola vez entrases perfectamente al interior de Jesús y gustases un poco de su ardiente amor, no te preocuparías ya de tus propias ventajas o desventajas; más bien te gozarías de las humillaciones que te hiciesen, porque el amor de Jesús hace que el hombre se menosprecie a sí mismo.

El verdadero amante de Jesús y de la verdadel hombre interior, libre de las aficiones desordenadas, puede volverse fácilmente a Dios, y levantarse sobre sí mismo en el espíritu y descansar gozosamente; sabe andar dentro de sí y tener en poco las cosas externas…”

¡Alma!, levántate y anda. Entra dentro de ti. Allí está Dios.

Fuente : iglesia .org

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