Consejería Gatoniana Cristiana: San Nicolas de Myra, Papá Noel…


Papá Noel, Santa Claus, San Nicolás, Viejito (o Viejo) pascuero son algunos nombres con los cuales se conoce universalmente al personaje legendario que según la cultura occidental trae regalos a los niños por Navidad (la noche del 24 al 25 de diciembre).
San Nicolás (250-345) nació en Licia (hoy Turquía), que repartió entre los pobres su herencia cuando quedó huérfano en su juventud, que fue obispo en Mira, Licia, y que sus restos reposan en Bari, Italia, desde 1087. Estuvo en el concilio de Nicea  y fue defensor de la justicia, salvando muchas vidas inocentes de ser ejecutados y que sufrió encarcelamiento por su fe durante la persecución de Diocleciano.
El significado griego de su nombre “vencedor de los pueblos” se cumple en que es Patrono de Rusia y de lugares en Holanda, Italia, Alemania, Austria y Bélgica, por ejemplo, al igual que patrono de los marineros y navegantes por haber salvado un barco con sus oraciones.
El viejo Papá Noel, ilustración de un libro estadounidense del año 1855
Su relación con los niños nace en una de las historias que indica que alguien acuchilló a varios niños, entonces el santo rezó por ellos y obtuvo su curación casi inmediata. Pero además, Nicolás tenía especial inclinación por los niños.
Su mítica fama de repartidor de obsequios se basa en otra historia, que cuenta que un empobrecido hombre padre de tres hijas, no podía casarlas por no tener la dote necesaria, al carecer las muchachas de la dote parecían condenadas a ser “solteronas”. Enterado de esto, Nicolás le entregó, al obtener la edad de casarse, una bolsa llena de monedas de oro a cada una de ellas. Se cuenta que todo esto fue hecho en secreto por el sacerdote quien entraba por una ventana y ponía la bolsa de oro dentro de los calcetines de las niñas, que colgaban sobre la chimenea para secarlos.
También fue nombrado Patrono de los marineros, porque, cuenta otra historia, que estando algunos de ellos en medio de una terrible tempestad en alta mar y viéndose perdidos comenzaron a rezar y a pedir a Dios con oraciones tales como Oh Dios, por las oraciones de nuestro buen Obispo Nicolás, sálvanos. En ese momento la figura de San Nicolás se hizo presente y calmó las aguas.
Ilustración de 1881 por Thomas Nast.
En oriente se le conoce como San Nicolás de Mira o Myra.
En los países europeos este personaje recibe el nombre de Papá Navidad, traducido a su lengua (Father Christmas, Père Noël, Babbo Natale), excepto en España y otros países de habla hispana, en los cuales se ha castellanizado la palabra francesa Noël como Noel.
Pero ¿cómo se relaciona con los regalos de Navidad? En la antigüedad, en Roma, se realizaban fiestas – a mediados de diciembre- en honor a Saturno (Cronos para los griegos), al final de las cuales los niños recibían obsequios de todos los mayores.
En otra época posterior, cuando el mito de San Nicolás aún no se había corporizado, igualmente existían otras tradiciones, como la de los niños italianos que recibían regalos de un “hada” llamada Befana. En Cataluña y algunas zonas de Aragón es un tronco “mágico”, llamado Tió o Tió de Nadal o a veces Cagatió, aunque esta última es más bien la forma de denominarlo de los que no son naturales de la región, al no conocer bien la tradición y la cultura catalana y tener como referencia la canción con la que se hace “defecar” (expulsar) al Tió (Caga Tió, Tió de Nadal, no caguis arengades, que son salades, caga torrons, que son més bons!!!),esta canción, y otras, se entonan mientras se golpea al Tió con una vara para hacerlo “defecar”, no antes de haberlo estado alimentando durante los días previos con diferentes alimentos, como: pelas de fruta, galletas, turrones, restos de la comida, etc. Entonces, el día 25 por la tarde, después de la comida tradicional de navidad, es cuando se le hace “defecar” de la forma anteriormente expuesta. Al golpearlo expulsa los regalos y dulces. Mientras que los pueblos de algunos valles vascos y navarros, los regalos los traía el carbonero Olentzero y en valles de Vizcaya y alrededores también iratxoak (duendecillos) con gorros verdes de armiño. En ciertas zonas del centro de Galicia se oye la leyenda del Apalpador, que llegaba el día de Navidad a palpar las barrigas de los niños, dejando castañas a los niños más delgados (para que engordaran) y carbón a los mejor alimentados (para que calentaran la casa). Con el tiempo y con los prodigios conocidos de San Nicolás, éste fue sincretizado con algunos de estos personajes paganos.
Se cree que esto sucedió alrededor del año 1624. Cuando los inmigrantes holandeses fundaron la ciudad de Nueva Ámsterdam, más tarde llamada Nueva York, obviamente llevaron con ellos sus costumbres y mitos, entre ellos el de Sinterklaas, su patrono (cuya festividad se celebra en Holanda entre el 5 y el 6 de diciembre).
En 1809 el escritor Washington Irving escribió una sátira, Historia de Nueva York, en la que deformó al santo holandés, Sinterklaas, en la burda pronunciación angloparlante Santa Claus. Más tarde el poeta Clement Clarke Moore, en 1823, publicó un poema donde dio cuerpo al actual mito de Santa Claus, basándose en el personaje de Irving. En ese poema se hace mención de una versión de Santa Claus, enano y delgado, como un duende; pero que regala juguetes a los niños en víspera de Navidad y que se transporta en un trineo tirado por nueve renos, incluyendo a Rudolph (Rodolfo).
Dibujo japonés de Papá Noel del año 1914.
Posteriormente, hacia 1863, adquirió la actual fisonomía de gordo barbudo bonachón con la que más se le conoce. Esto fue gracias al dibujante alemán Thomas Nast, quien diseñó este personaje para sus tiras navideñas en Harper’s Weekly. Allí adquirió su vestimenta y se cree que su creador se basó en las vestimentas de los obispos de viejas épocas para crear este «San Nicolás».
A mediados del siglo XIX, el Santa Claus estadounidense pasó a Inglaterra y de allí a Francia, donde se fundió con Bonhomme Noël, el origen de nuestro Papá Noel, quien tenía parecido físico con Santa Claus, pero vestía de blanco con vivos dorados. Igualmente a fines del siglo XIX, a partir de un anuncio estadounidense de la Lomen Company, se crearía la tradición de que Papá Noel procedería del Polo Norte; y se popularizarían completamente los renos navideños como medio de trasporte de Santa Claus.
Luego, a comienzos del siglo XX en 1902, el libro infantil The Life and Adventures of Santa Claus de L. Frank Baum, se origina la historia de cómo Claus se ganó la inmortalidad, al igual que su título de santo.
Igualmente, ya en el siglo XX, la empresa Coca-Cola encargó al pintor Habdon Sundblom que remodelara la figura de Santa Claus/Papá Noel para hacerlo más humano y creíble. Esta versión data de 1931. En este punto, sin embargo hay que aclarar que es solo una leyenda urbana la creencia de que el color rojo y blanco de Santa Claus tenga su origen en los anuncios que la marca Coca-Cola empezó a hacer a partir de 1931, aunque sí es cierto que contribuyeron a la popularización de estos colores y del mito mismo. Hay muchas ilustraciones y descripciones casi fidedignas anteriores al anuncio como la de Thomas Nast (1869) o St. Nicholas Magazine (1926), entre otras; eso sin considerar además las antiguas representaciones religiosas del obispo San Nicolás de Mira ó San Nicolás de Bari, en las que es común el color rojo y blanco de la vestimenta religiosa, si bien es cierto que desde mediados de 1800 hasta principios de 1900 no hubo una asignación concreta al color de Santa Claus, siendo el verde uno de los más usados. Por lo tanto, se considera que la campaña masiva de Coca-Cola fue una de las principales razones por las cuales Santa Claus terminó vestido de color rojo y blanco, pero estos publicistas no fueron los primeros en representarlo con estos colores.
En cuanto a la morada de Papá Noel, como la leyenda se originó en el Hemisferio Norte, a principios del siglo XX se esparció la idea de que viviría en el Polo Norte; sin embargo hay que recordar que existen otros lugares cercanos postulados como su hogar, los cuales son: Laponia sueca, Laponia finlandesa y Groenlandia; puesto que el Polo Norte está en medio del Océano Ártico.
Así, el mito actual cuenta que Santa Claus viviría en las proximidades del Polo Norte junto a la Señora Claus y una gran cantidad de Duendes navideños, que le ayudan en la fabricación de los juguetes y otros regalos que le piden los niños a través de cartas.
Para poder transportar los regalos, Papá Noel los guardaría en un saco mágico y los repartiría a las 00:00h del día 25 de diciembre, en un trineo mágico volador, tirado por «renos navideños», liderados por Rodolfo (Rudolph); un reno que ilumina el camino con su nariz roja, brillante y potente, siendo el último en agregarse a la historia.
Santa Claus podría entrar a los hogares de los niños, al transformarse en una especie de humo mágico; y así entrar por la chimenea u otro orificio de las casas; si éstas no disponen de una.
Para saber qué niños merecen regalos, Santa Claus dispondría de un telescopio capaz de ver a todos los niños del mundo; además de la ayuda de otros seres mágicos que vigilarían el comportamiento de los niños. Así, si un niño se ha comportado mal, se dice que quien lo vendría a visitar sería la carbonilla, y no Santa Claus; y como castigo carbonilla le regalaría a los niños solo carbón.

Desde el ámbito cristiano y desde grupos nacionalistas, la figura actual de Santa Claus está rodeada de diferentes y diversas acusaciones un tanto absurdas. Se le acusa de ser un producto comercial al servicio del consumo, de ser una figura estadounidense intrusa y destruir las tradiciones locales. La realidad es que San Nicolas se ha sincretizado con las propias culturas y ha adquirido diferentes rostros según el país donde sea adoptado.
Sus ropas son un vestigio de los Ornamentos y forma de vestir de los antiguos Obispos, su barba es la típica de los Patriarcas Orientales y Popes Rusos, desde luego existe la señora Claus, que no es, sino el intento del Protestantismo de representarlo como obispo pero sin el “inconveniente” del celibato, tenemos entonces a un personaje que en realidad no está alejado del cristianismo, un tanto secularizado, pero que aun en mucho puede ser recuperado para fines cristianos, la fiesta de la Navidad no pasa a segundo plano, sino que se transformo y depende de los cristianos volver a poner el énfasis en nuestro Señor Jesucristo como el centro de nuestra Fe y estas fechas, sin necesidad de volvernos unos “anti-Santa Claus”, simplemente a cada cosa su lugar, entender la figura de San Nicolas de Myra, explicarla  a los niños, etc. Puede ayudarnos a crear un ambiente propicio para la evangelización y poner el acento en Cristo, finalmente ¿Qué vida de un Santo aun secularizado no nos lleva a Cristo? Recuerden, “sencillos como Palomas, astutos como serpientes”, en lugar de condenar a Santa Claus, rescatemos su figura original, en donde la caridad, la entrega y el Martirio por amor a Cristo se configuran para dar al Santo su forma real.  Si, la Navidad es cristiana, Jesucristo es el centro de la celebración, vale la pena recordar eso en cada hogar cristiano y junto a esto, recordar también que el Santo de Myra lo que busco siempre fue que Cristo brillara ante y por sobre todo motivo emprendido por él.
Alberto.OP

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